1. Empieza por la comida caducada
Es la decisión más rápida de toda la casa: no hay dilema emocional y libera sitio de inmediato en despensa y nevera. Es el mejor arranque posible.
2. Vacía un cajón entero, no varios a medias
Saca todo lo de un cajón, límpialo y devuelve solo lo que usas. Un cajón terminado motiva mucho más que cinco empezados.
3. Elimina duplicados por categoría
Junta todas las espátulas, todos los tápers, todos los vasos. Casi siempre hay tres versiones de lo mismo y solo se usa una. Quédate con la mejor.
4. Coloca según la frecuencia de uso
Lo diario, a la altura de la mano y cerca de donde se usa: el colador junto al fregadero, las especias junto a los fuegos. Lo de una vez al año, arriba del todo.
5. Libera la encimera
La encimera despejada es lo que hace que una cocina parezca ordenada. Deja fuera solo los aparatos que uses varias veces por semana; el resto, a un armario.
6. Cierra con dos hábitos diarios
Fregadero vacío antes de dormir y encimera despejada después de cenar. Con esos dos, la cocina aguanta ordenada entre limpiezas.