1. Saca la basura y los platos primero
Con una bolsa y una bandeja, retira envoltorios, papeles, vasos y tazas. En cinco minutos la habitación ya parece otra y eso sostiene el resto de la sesión.
2. Despeja el suelo
El suelo es lo que más pesa visualmente. Recoge todo lo que esté por el suelo en una cesta, sin ordenarlo todavía: primero fuera de la vista, después a su sitio.
3. Resuelve la silla de la ropa
Es el punto donde encalla casi todo el mundo. La regla más simple: si te lo pondrías otra vez, va a una percha; si no, va al cesto. La silla no es una tercera categoría.
4. Vacía la mesilla
Sácalo todo, límpiala y devuelve solo lo que usas de noche o al despertarte. Suele quedar en tres o cuatro cosas.
5. Mira debajo de la cama
Lo que hay debajo lleva ahí meses o años sin echarse en falta. Si no sabes qué contiene una caja sin abrirla, ya sabes lo que hace falta hacer con ella.
6. Cierra con una recogida de cinco minutos
Cada noche, cinco minutos: ropa a su sitio, superficies despejadas, vasos a la cocina. Es lo único que evita repetir la sesión larga dentro de dos semanas.